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Misa de Admisión de Hermanos

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El sábado de Ramos, hacia la media tarde, tiene lugar una de las ceremonias más sorprendentes de cuantas se celebran en la Semana Santa leonesa.

La cita para los hermanos es media hora antes del inicio de la eucaristía. La Agrupación Musical interpreta unas marchas a la puerta del Convento de las MM Concepcionistas, que sirve de reclamo a los hermanos, que se acercan hacia el templo conventual.

Participan en la celebración cuantos hermanos y fieles lo desean, pero los protagonistas son los que se incorporan a la Cofradía. También aquéllos que quieren bendecir alguno de los nuevos elementos de su hábito.

Llega la hora de la ceremonia y sale la procesión de la sacristía, por el interior del templo, con el guión de la Cofradía, seguido de los hermanos que visten la túnica, la Junta de Gobierno y el Capellán que preside la eucaristía. Genuflexión al llegar al altar mayor, y comienzo de la celebración de la Santa Misa con la lectura de la Pasión y los textos propios del domingo de Ramos, y aquéllos otros elaborados tradicionalmente para esta ceremonia

Finalizada la homilía, se realiza la bendición de los hábitos y de los participantes, y se invita a que vistan sus túnicas por primera vez a todos los que se incorporan a la Cofradía, mientras las Madres Concepcionistas interpretan un canto. Es habitual que los hermanos que llevan más años, ayuden a los nuevos a vestirse.

La ceremonia continúa, el hermano Secretario llama uno a uno a los neófitos, que se acercan al altar acompañados por el que será su padrino o madrina en la celebración. Obligatoriamente su padrino o madrina habrá de ser un hermano de la Cofradía.

Posteriormente, será el/la Maestre quien, en nombre de la Cofradía y de todos sus hermanos, haga entrega, a través de los padrinos y madrinas, que en ese momento encenderán la vela de los neófitos, de la Luz, símbolo de Cristo Resucitado.

La ceremonia continúa, renovando todos juntos las promesas del bautismo y realizando los ritos, al igual que en la toma de posesión, de la paz con un abrazo, como los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La comunión, bajo las dos especies, la bendición solemne, la oración al titular y el besapié cierran una celebración rica en gestos y contenidos.

Por la noche, la fiesta de bienvenida tendrá continuación con una cena de hermandad tradicional en todas las Cofradías de la ciudad.